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Mar

El colecho

 

 

EL COLECHO

patricia clemente clemente Y enrique pérez fernández

Vamos a hablar del colecho, un tema que no es baladí y por eso os dejamos este breve artículo, que esperamos os sea útil y os ayude a tener claro qué es y en qué consiste.

El colecho es la práctica familiar de dormir juntos uno o los dos padres con sus hijos, ya sean bebes o niños pequeños, que se realiza de forma habitual y no esporádica. Es muy importante precisar que el colecho no consiste únicamente en compartir la cama, puede hablarse de colecho en cualquier otra situación en que los hijos estén al alcance de la mano de los padres, aunque no duerman sobre la misma superficie. El Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, establece una serie de recomendaciones cuando los niños son menores de 6 meses de edad [1]

Obviamente, el colecho tiene una serie de ventajas e inconvenientes que son importantes conocer:

VENTAJAS

                    INCONVENIENTES

- Favorece la instauración y mantenimiento de la lactancia materna

- Disminuye o evita las apneas del sueño

- Disminuye el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante, comparado con los niños que duermen en habitaciones separadas de sus padres

- El contacto del bebé con su madre durante el sueño, le brinda una mayor estabilidad cardiorrespiratoria y oxigenación, mejor termorregulación y menor llanto.

- Potencia el vínculo afectivo entre los padres y el niño.

-  Menor descanso para algunos padres al tener que mantener mecanismos de alarma.

-  Los niños pueden volverse más dependientes de sus padres, dificultando la conciliación del sueño cuando duermen sin ellos.

-  Puede inferir en la relación de pareja

Por otro lado, hay que tener en cuenta que la práctica del colecho puede suponer un riesgo para el SMSL (Síndrome de Muerte Súbita del Lactante) en las siguientes situaciones:

  • El bebé duerme boca abajo.
  • El colchón es demasiado blando, o existen muchas almohadas.
  • El bebé se encuentra extremadamente abrigado.
  • El padre o la madre fuma, consumen alcohol, drogas u otras sustancias o medicamentos que puedan alterar la capacidad de respuesta ante situaciones de alarma.
  • El padre o la madre padecen obesidad extrema.

Lo que está claro es que el colecho no es una rutina que durará de por vida y tarde o temprano, los padres han de tomar la decisión de eliminarlo o el propio niño será el que decida que ya no quiere llevarlo a cabo. 

Para iniciar el proceso es conveniente transmitir a los niños que en casa no hay ningún peligro y hacerle saber que los padres están en una habitación cercana. De esta forma los niños serán conocedores de que los padres podrán acudir si es necesario a su habitación y suelen aceptar dormir solos.

A su vez es conveniente que los padres refuercen las conductas que el niño inicie en este nuevo aprendizaje, que reciba elogios por llevar a cabo el nuevo proceso y se vea protegido y reforzado en todo momento por sus padres.

Existen una serie de aspectos a tener en cuenta a la hora de eliminar el colecho:

  • Es importante que se lleve a cabo en un momento de tranquilidad, tanto para padres como para el niño o niña. Hay que entender que es un proceso gradual y que como todo proceso, tendrá avances y retrocesos.
  • Hay que evitar realizarlo en momentos de crisis o de cambio.
  • Es importante hablarlo con el niño o la niña, dejarle claro que los progenitores se encuentran cerca y puede llamarlos si lo requiere.
  • Es recomendable invertir tiempos “de calidad” con el niño o la niña antes de que duerman y acompañarles en el nuevo proceso que se está llevando a cabo. Para ello se pueden compartir momentos de lectura y/o relajación en la cama del niño.

Por tanto, y después de ver los pros, contras y las pautas a seguir para cambiar la rutina, podemos decir que el colecho es una práctica que entra dentro de la educación de nuestros hijos y que como tal es muy respetable lo que cada uno piense o haga. La decisión dependerá de cada familia, de la situación personal de cada uno, así como de las condiciones del niño, ya que cada caso es distinto y existen numerosos factores a tener en cuenta. Lo que sí conviene tener claro es que, el colecho, no debe prolongarse en el tiempo más allá de los primeros años de edad y que hay que seguir unas pautas para extinguir esta rutina.