Mié
21
Dic

Ajedrez educativo

 

 

¿El ajedrez como asignatura?

El ajedrez es un juego mundialmente conocido y que siempre ha estado presente en multitud de centros educativos de forma extraescolar. Últimamente son cada vez más las personas que quieren incorporarlo a sus centros, pero esta vez ¡dentro del currículo!; y este parece ser un objetivo de futuro en las escuelas españolas, o por lo menos así nos lo transmitieron desde el ámbito político[1], si bien es cierto que desde la fecha hasta hoy no ha habido ningún movimiento, ni si quiera de un simple peón, hacia adelante.

Son ya muchos los estudios que se están llevando a cabo sobre los múltiples beneficios del ajedrez en los alumnos, tanto en su rendimiento escolar como en su desarrollo personal y social. Algunos de esos estudios han dado frutos en forma de resultados, como por ejemplo el Estudio MiniChess Escolar[2] en el que se concluye que aprender ajedrez duplica el rendimiento de los alumnos en matemáticas y en lectura frente a los que no juegan. También algunas comunidades autónomas de nuestro país, están llevando a cabo estudios, promovidos desde las consejerías de educación, así es el caso de Cantabria[3], entre otras. Así mismo, en Andalucía se está implementando otro proyecto sobre Ajedrez Educativo a cargo de los hermanos Escobar Domínguez, que además de publicar un libro tienen también un canal de YouTube donde tienen videos muy interesantes para aprender y practicar (AJEDUCA).

Con todos estos estudios y proyectos parece razonable introducir el Ajedrez como asignatura ya que además de trabajar algunas de las inteligencias múltiples ―lógico-matemática, la lingüística-verbal, interpersonal, intrapersonal, visual-espacial y la cinestésica— también desarrolla las competencias clave que se establecen en la última ley aprobada, a saber: competencia en comunicación lingüística; competencia matemática y básica en ciencia y tecnología; competencias sociales y cívicas;  competencia digital; aprender a aprender; conciencia y expresiones culturales; sentido de la iniciativa y espíritu emprendedor.

Por otro lado, además de ser un juego centenario y un deporte, el ajedrez, nos permite jugar prácticamente en cualquier lugar y sin necesidad de hacer una inversión más allá del tablero y las piezas (incluso ni siquiera esto, si disponemos de una aplicación o internet). Asimismo, es un entretenimiento estupendo para pasar buenos ratos, tanto en familia como con los amigos. Os recomendamos visitar esta página para practicar e incluso jugar con otros jugadores en línea: LICHESS.

Uno de los objetivos que más interés despierta el ajedrez es la posibilidad de empatizar con el adversario y poder prever sus movimientos; lo curioso de todo es que el adversario también puede hacer lo mismo, de modo que puede entrar en juego la táctica del despiste para no ser descubierto. Respecto a esa capacidad de empatizar, cabe decir que con la práctica del ajedrez se están poniendo en marcha habilidades sociales a un nivel elevado y resulta casi increíble observar a alumnos menores de 8 años desarrollando dichas habilidades.

Por todo lo dicho anteriormente, parece más que justificada su introducción en el currículo, pero como esto no nos compete a nosotros, sí que podemos, mientras tanto, aprender, enseñar y jugar con los niños.

 

Patricia Clemente Clemente, Maestra en Pedagogía Terapéutica y Audición y Lenguaje 

Enrique Pérez Fernández, Maestro en Pedagogía Terapéutica



[2] Estudio de la Universidad de Pretoria. Pearson 2011.

[3] BOC-2014-4958 Todavía no se han publicado los resultados, pero todo apunta a que el ajedrez beneficia en general el rendimiento escolar y sobre todo a los alumnos con TDAH, mejorando la función ejecutiva de planificación.