Jue
01
Jun

Nos gustaría conocer tu opinión y sugerencias sobre la escuela de padres virtual.

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¡Gracias por tu colaboración!



Vie
19
May

 

 

Algunos consejos para la introducción de sólidos en la dieta de los niños en la etapa infantil y su relación con el desarrollo del lenguaje.


Una de las preguntas más frecurrentes que se hacen muchos padres versa sobre el momento ideal para la introducción de alimentos sólidos en la dieta de sus hijos.

Si bien es cierto que la mejor fuente de alimentación de los niños hasta los seis meses es la leche materna, se recomienda comenzar con una alimentación complementaria a partir de los seis meses. En muchas ocasiones, no son los niños los que rechazan probar nuevos alimentos, sino que son los padres los que rehúsan dejar que sus pequeños empiecen a comer de todo. La vía principal por la que aprenden los niños tan pequeños es la imitación. Un bebé se interesa mucho por las actividades que hacen sus adultos de referencia, como por ejemplo, la alimentación. Es decir, un niño de un año en adelante es capaz de probar cualquier tipo de alimento de los que comen sus papás.


Muchas personas no comienzan a introducir sólidos por miedo a que sus hijos se atraganten. El aprendizaje de una correcta deglución solo se puede hacer cuando un niño se expone a situaciones en las que debe tragar alimentos. Cualquier comida que seamos capaces de deshacer con dos dedos (plátano, pasta…) es susceptible de ser tragado por nuestros hijos. Además, es muy positivo, que desde muy pequeños los niños puedan experimentar con cualquier alimento para que se familiaricen con todas las texturas y sabores. De este modo, un niño pequeño puede manipular con sus dedos, mordisquear, chupar un filete de ternera (se le debe ofrecer en trozos grandes para que no se los pueda meter enteros en la boca).

En la dieta infantil no hay por qué elegir una dieta basada en alimentos de textura sólida o triturada, sino que es más positivo introducir alimentos de todas las texturas (sólida, gelatinosa, grumosa, papillas, líquida…).


Una vez aclarada esta primera cuestión, conviene tratar de responder a otra pregunta. ¿Por qué es importante que nuestros hijos e hijas ingieran alimentos de todo tipo?

El primero y más evidente es que los niños y niñas deberían mantener una alimentación equilibrada en la que estén presentes todos los nutrientes necesarios para un buen crecimiento en todos los aspectos. No obstante, existe otra razón, en la que se pretende hacer hincapié en este artículo, que trata sobre la estrecha relación que existe entre la ingestión de alimentos sólidos y el desarrollo del lenguaje oral.

Esta razón se basa en que el lenguaje no solo consiste en aprender palabras, sino que tiene un componente motor. El aparato fono-articulatorio compuesto por los labios, la lengua, las mandíbulas, el velo palatino… es como cualquier otro del cuerpo del niño. Necesita ser entrenado para poder realizar todos los movimientos que exige el hablar correctamente. Por esta razón, morder, masticar, colocar la lengua correctamente, sellar los labios… son acciones que se entrenan comiendo alimentos sólidos y facilitan la movilidad y la precisión de los músculos de la boca.


Aquí os ofrecemos algunos trucos para favorecer el desarrollo del lenguaje oral a través de los hábitos de alimentación de nuestros niños y niñas:

  •      Es fundamental no prolongar el tiempo del uso del biberón o el chupete. Cuando se utilizan durante mucho tiempo, pueden desarrollarse malformaciones en dientes y encías que podrían provocar dificultades en la articulación de nuestros hijos e hijas.
  •     No tender a limpiar la boca a los niños cuando se manchan comiendo a la primera. Es recomendable que sean ellos quienes intenten hacerlo, pasando la lengua por los labios.
  •     El uso de pajitas es de mucha utilidad, combinado con el uso normal del vaso. Éstas permiten desarrollar la fuerza en los labios y controlar la lengua y la capacidad de succión.
  •      Intentar ser un buen modelo de masticación de nuestros niños para que éstos lo hagan sellando los labios y manteniendo la lengua dentro de la cavidad bucal.
  •     Tratar de no reforzar la costumbre de escupir la comida. Tragar los alimentos correctamente beneficia el desarrollo de la movilidad del velo del paladar, músculo participante en una gran cantidad de sonidos en los que es habitual la aparición de dislalias.
  •     Cuando se proporcione a los niños alimentos sólidos, se recomienda cortarlos en tiras y no en cubitos. De esta manera, nuestros hijos tienen mayor experiencia en cortar alimentos con sus dientes y así desarrollar fuerza en su mandíbula.


La última cuestión que vamos a tratar en este post es qué podemos hacer si nuestro hijo o hija se niega a comer alimentos sólidos.

A pesar de lo expuesto anteriormente, muchos niños y niñas no muestran interés en comer alimentos sólidos e incluso suelen desencadenar rabietas en ellos cuando les “obligamos” a comerlos.


Os ofrecemos a continuación algunos consejos para ir introduciendo alimentos sólidos en la dieta de nuestros pequeños.

  • Tratar, en la medida de lo posible, de no hacer un drama del momento de la comida. Se debe aprovechar cada pequeño logro del niño o la niña y reforzárselo positivamente con reconocimiento social (felicitándolo) o con algún premio.
  • Establecer un lugar fijo en el que se realizan todas las comidas para que el niño o la niña asocie el espacio con el acto de comer.
  • Comenzar a tomar los alimentos de forma escalonada según su textura. Por ejemplo, introducir primero comida triturada aumentando el nivel de espesor de la misma. Seguidamente, se puede probar a introducir comidas fácilmente triturables con los dientes (pan de molde, arroz, pasta, verduras cocidas, frutas blandas como la pera, pescados blancos como el lenguado, legumbres…). El siguiente paso podría ser introducir el pollo (partes blandas como el muslo o el contramuslo), carnes estofadas que se deshagan fácilmente… El último paso consistiría en la introducción de, por ejemplo, un filete de carne.
  • Una vez que hemos hecho un logro, es importante no dar pasos hacia atrás. Es decir, si sabemos que nuestro hijo o hija es capaz de tomar cierto alimento, no debemos sustituirlo por otro que le guste más o le resulte más fácil de masticar o tragar.
  • Elaborar un horario visual con las comidas de la semana en el que vayamos introduciendo (de forma jerárquica) alimentos nuevos. Se le puede ofrecer un premio al niño o la niña si logra cumplir el objetivo propuesto. Si existen dificultades, es esencial marcarnos objetivos pequeños.


Ya hemos observado la relación que existe entre el buen desarrollo del lenguaje y la ingestión de alimentos de diferentes texturas. Además, hemos podido ver algunos consejos para favorecer que nuestros niños y niñas superen las dificultades para comer ciertos alimentos. Por último, conviene advertir que cada niño es único y que conviene adoptar las estrategias que mejor le funcionen a la hora de adquirir unos buenos hábitos de alimentación.

 

 

Algunos enlaces de interés:

    Vídeo sobre cuándo introducir los alimentos sólidos a los bebés

    https://www.youtube.com/watch?v=CY4ItNmEAhs

Algunos elementos que relacionan el tipo de alimentación con el desarrollo del habla

https://www.revistamishijosyyo.com/la-alimentacion-primer-paso-del-desarrollo-del-lenguaje/

https://www.bebesymas.com/consejos/si-quieres-ayudar-a-tu-hijo-en-el-desarrollo-del-lenguaje-cambia-las-papillas-por-solidos

http://xn--daocerebral-2db.es/publicacion/articulo-relacion-entre-el-desarrollo-de-la-alimentacion-y-del-habla/

 

Laura Bueno y Diego Sáenz

Especialista en Pedagogía Terapéutica / Especialista en Audición y Lenguaje

Vie
17
Mar

 

EL COLECHO

patricia clemente clemente Y enrique pérez fernández

Vamos a hablar del colecho, un tema que no es baladí y por eso os dejamos este breve artículo, que esperamos os sea útil y os ayude a tener claro qué es y en qué consiste.

El colecho es la práctica familiar de dormir juntos uno o los dos padres con sus hijos, ya sean bebes o niños pequeños, que se realiza de forma habitual y no esporádica. Es muy importante precisar que el colecho no consiste únicamente en compartir la cama, puede hablarse de colecho en cualquier otra situación en que los hijos estén al alcance de la mano de los padres, aunque no duerman sobre la misma superficie. El Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, establece una serie de recomendaciones cuando los niños son menores de 6 meses de edad [1]

Obviamente, el colecho tiene una serie de ventajas e inconvenientes que son importantes conocer:

VENTAJAS

                    INCONVENIENTES

- Favorece la instauración y mantenimiento de la lactancia materna

- Disminuye o evita las apneas del sueño

- Disminuye el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante, comparado con los niños que duermen en habitaciones separadas de sus padres

- El contacto del bebé con su madre durante el sueño, le brinda una mayor estabilidad cardiorrespiratoria y oxigenación, mejor termorregulación y menor llanto.

- Potencia el vínculo afectivo entre los padres y el niño.

-  Menor descanso para algunos padres al tener que mantener mecanismos de alarma.

-  Los niños pueden volverse más dependientes de sus padres, dificultando la conciliación del sueño cuando duermen sin ellos.

-  Puede inferir en la relación de pareja

Por otro lado, hay que tener en cuenta que la práctica del colecho puede suponer un riesgo para el SMSL (Síndrome de Muerte Súbita del Lactante) en las siguientes situaciones:

  • El bebé duerme boca abajo.
  • El colchón es demasiado blando, o existen muchas almohadas.
  • El bebé se encuentra extremadamente abrigado.
  • El padre o la madre fuma, consumen alcohol, drogas u otras sustancias o medicamentos que puedan alterar la capacidad de respuesta ante situaciones de alarma.
  • El padre o la madre padecen obesidad extrema.

Lo que está claro es que el colecho no es una rutina que durará de por vida y tarde o temprano, los padres han de tomar la decisión de eliminarlo o el propio niño será el que decida que ya no quiere llevarlo a cabo. 

Para iniciar el proceso es conveniente transmitir a los niños que en casa no hay ningún peligro y hacerle saber que los padres están en una habitación cercana. De esta forma los niños serán conocedores de que los padres podrán acudir si es necesario a su habitación y suelen aceptar dormir solos.

A su vez es conveniente que los padres refuercen las conductas que el niño inicie en este nuevo aprendizaje, que reciba elogios por llevar a cabo el nuevo proceso y se vea protegido y reforzado en todo momento por sus padres.

Existen una serie de aspectos a tener en cuenta a la hora de eliminar el colecho:

  • Es importante que se lleve a cabo en un momento de tranquilidad, tanto para padres como para el niño o niña. Hay que entender que es un proceso gradual y que como todo proceso, tendrá avances y retrocesos.
  • Hay que evitar realizarlo en momentos de crisis o de cambio.
  • Es importante hablarlo con el niño o la niña, dejarle claro que los progenitores se encuentran cerca y puede llamarlos si lo requiere.
  • Es recomendable invertir tiempos “de calidad” con el niño o la niña antes de que duerman y acompañarles en el nuevo proceso que se está llevando a cabo. Para ello se pueden compartir momentos de lectura y/o relajación en la cama del niño.

Por tanto, y después de ver los pros, contras y las pautas a seguir para cambiar la rutina, podemos decir que el colecho es una práctica que entra dentro de la educación de nuestros hijos y que como tal es muy respetable lo que cada uno piense o haga. La decisión dependerá de cada familia, de la situación personal de cada uno, así como de las condiciones del niño, ya que cada caso es distinto y existen numerosos factores a tener en cuenta. Lo que sí conviene tener claro es que, el colecho, no debe prolongarse en el tiempo más allá de los primeros años de edad y que hay que seguir unas pautas para extinguir esta rutina.

Mié
15
Feb

 

El que ha superado sus miedos será verdaderamente libre- Aristóteles.

 

El miedo es una de las emociones básicas. Tanto en los niños como en los adultos, es una alarma provocada por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro e incluso pasado, en definitiva, es la emoción desagradable que se produce cuando percibimos un peligro o un daño – físico o psicológico- que representa una amenaza para nuestro bienestar. Si un bebé siente un ruido fuerte, el temor le lleva a llorar para reclamar protección. Por tanto, el miedo, tiene una función adaptativa. Es normal que los niños sientan miedos y que estos cambien con la edad. La tendencia natural será que vayan desapareciendo progresivamente.

Existen diferentes tipos de miedos infantiles. A medida que el niño crece y cambia, sus miedos también cambian. Algunos miedos comunes son: temor a lo desconocido, a situaciones nuevas a las que nunca se ha enfrentado, a la oscuridad…

 

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Es muy importante conocer el mundo emocional del niño para poderle ayudar a expresar lo que siente de una forma adecuada. Es fundamental tomar en serio a los niños. Para ellos puede ser muy angustioso. Es necesario que el niño sepa que tiene derecho a sentir temor. No ayudan comentarios como "venga, no llores, que no pasa nada", ni intentar convencerle de forma racional. Se puede decir al niño que no va a pasar nada, pero es aconsejable, mientras se da la explicación, consolarle de alguna forma, con abrazos, besos, caricias, etc. No es recomendable forzar al niño a que se enfrente al miedo de forma directa con la esperanza de que lo supere de manera inmediata, por ejemplo, si un niño teme la oscuridad, obligarle a dormir de golpe con la luz apagada aumentará su ansiedad, casi con toda probabilidad. Es preferible hacerlo de forma progresiva. Los cuidadores, además, deben reaccionar con la máxima tranquilidad posible. Los pequeños son muy sensibles a las reacciones emocionales de las personas importantes para ellos y pueden contagiarse de su miedo. Ante temores muy frecuentes e intensos que afecten al rendimiento escolar o a la vida social del niño, es aconsejable acudir al experto. Algunas pautas para ayudar al niño a expresar y superar el miedo, son las siguientes:

  • Hablar con libertad sobre las cosas que le dan miedo.
  • Ponerle gradualmente en contacto con lo que le da miedo.
  • Explicarle y demostrarle que el objeto o la situación temida no son peligrosos.
  • Representar con marionetas o hacer lecturas de cuentos sobre situaciones temidas.
  • Conocer con el mayor detalle el objeto o situación que le provoca miedo.
  • Enseñarle a relajarse ante situaciones que le provocan miedo.
  • Pedirle que dibuje sus miedos.
  • Anticiparle situaciones de cambio para que no le causen tanto impacto.
  • Hacerle comprender que también los adultos sienten miedo.
  • Enseñarle que tener miedo no es igual a ser cobarde.
  • No mimar al niño en situaciones en las que sepamos que tiene miedo. Cuando los adultos prestan demasiada atención al niño ante un miedo, puede ser que repita la situación, aunque sólo sea por captar su atención.
  • Si los adultos quitan importancia a la situación, en muchas ocasiones ese miedo desaparecerá.
  • No obliguemos al niño a enfrentarse a su miedo directamente, el mejor modo de superar el problema es hacerlo gradualmente, consiguiendo pequeños acercamientos a la situación y reforzando los logros del niño. Es bueno también acompañarle en situaciones ofreciendo un modelo directo, no verbal, es decir, ir con él, pero no repetir continuamente eso de “¿ves? no pasa nada”.
  • Sería recomendable también, ante situaciones que ya sabemos que dan miedo al niño, entretenerle con algún juguete o cosa, para que centre su atención en otra actividad distinta a la que produce la tensión.
  •      Vivir la situación del niño con tranquilidad, sin mostrar (al menos delante de él) preocupación o angustia. Recordemos que los comportamientos que el niño observa de los padres son los patrones que interioriza. Padres excesivamente preocupados pueden ser un mal modelo y aumentar la tensión.

  • Hay que avanzar paulatinamente. No dar importancia a los retrocesos y celebrar los pequeños pasos. La solución a los miedos no es evitarlos sino enfrentarnos a ellos. Sin embargo, en el caso de los niños, debemos hacerlo con calma y con mucho sentido común. Utilice el juego y la imaginación.
  • No reírse nunca de él o ridiculizarle por expresar miedo. Evitar siempre ridiculizar al niño por sus miedos, en especial, delante de sus compañeros. No reírse de él, no castigar ni sermonear. La atención debe estar dirigida a las posibles soluciones no a las consecuencias o castigos.
  • No asustarle para conseguir que obedezca. Procurar que las personas de su entorno no lancen mensajes amenazadores (si no comes llamaré a…; si no te portas bien se lo diré a…). No se trata de aislar o sobreproteger al niño.
  • Hasta cierto punto el niño debe ir integrando las diferentes emociones y el miedo forma parte natural de nuestra vida desde el inicio. No obstante, siempre será de gran ayuda que estas emociones estén reguladas por el consejo y el acompañamiento de los padres.

 

LIBROS Y VÍDEO PARA TRATAR LOS MIEDOS:

 √ Miedo a los animales: “¿De qué tienes miedo?”, “Un problema con patas”.

 √ Miedo a la oscuridad: “Scric scrac bibib blub”, “Encender la noche”, “¿Dónde está la oscuridad?”, “Buenas noches monstruos”.

 √ Miedo a monstruos y seres imaginarios: “Los miedos del capitán cacurcias”, “Yo matare monstruos por ti”, “Hay un cocodrilo debajo de mi cama”.

 √ Pesadillas: “Nana Bunilda come pesadillas”.

 √ Otros miedos: “El libro valiente”, “Donde viven los monstruos”, “El monstruo de colores”.

  » CORTO PIXAR: PIPER (2016) https://www.youtube.com/watch?v=A-uzJB9Bc9U

     

    Isabel Robredo Solanas

    Orientadora Ed. Infantil y Primaria y profesora

 

Lun
16
Ene

 

RABIETAS EN EDUCACIÓN INFANTIL ESCUELA DE PADRES:

Lucía y sus papás van por la calle paseando, cuando pasan por una tienda de juguetes, Lucía se queda mirando en el escaparate unas pequeñas figuritas de sus personajes favoritos. Los papás de Lucía le dicen que no pueden comprarle más figuritas, que ya tiene muchas en casa pero Lucía insiste tirando de la mano a sus padres constantemente. Los papás insisten en marcharse pero Lucía no quiere y comienza a chillar y patalear en plena calle ante los ojos de los viandantes. Los padres quedan avergonzados ante esta situación, ya que incluso Lucía comienza a patalear tirándose en el suelo, gritando y llorando. Los padres amenazan a Lucía con que se van a marchar pero no consiguen nada, al contrario los gritos y llantos se intensifican. Finalmente los padres optan por entrar en la juguetería y comprarle a Lucía la figurita que tanto quería. Lucía sale de la tienda feliz y sonriente, ha conseguido lo que quería.

 

Todos hemos podido presenciar este tipo de situaciones en muchos ámbitos como en el caso de Lucía ¿verdad?, pero estas situaciones ¿son realmente problemas de conducta?

Se entiende por problemas de conducta aquellas conductas inapropiadas para la edad que se dan con mayor intensidad y mayor frecuencia.


Pero entonces… ¿Qué son las rabietas?

Entendemos por rabietas o pataletas una forma inmadura para expresar tanto ira como enfado y la incapacidad para gestionarlo. Por lo general, los niños suelen llorar, tirarse al suelo, patalear, no hacer caso a ningún tipo de razonamiento, golpear o golpearse, dar puñetazos…



Algunas de las preguntas que hay que hacerse cuando esto ocurre como padres son:

¿Qué pasó exactamente la última vez que tu hijo tuvo una rabieta?

¿Qué la provocó?

¿Qué hizo tu hijo?, ¿Cómo respondiste tú?

¿Cuántas veces las rabietas terminan con que el niño consiga lo que quería?

¿Las rabietas aparecen también en la escuela además de en casa?..

 

ESTE TIPO DE CONDUCTAS ¿QUÉ LAS FAVORECE?

Un estilo educativo permisivo, así como la falta de coherencia entre las distintas personas que se encuentran con el niño. Por ejemplo, cuando la madre le dice que no y el padre, otro día, le diga que sí.

Todo esto puede tener distintas consecuencias en el niño. Por ejemplo, que tenga mayor dificultad en aceptar límites y normas o una mayor predisposición a la frustración, poca tolerancia al fracaso o hasta, incluso, inestabilidad emocional.

 

¿CÓMO DEBEMOS ACTUAR ANTE ESTAS SITUACIONES INESPERADAS?

ü  Reducir el número de veces en que hay que decir no.

ü  No prestarle atención; no hay problemas si no hay espectadores.

ü  La negativa debe ser irrevocable, mostrar firmeza (no dureza ni rigidez)

ü  Darle tiempo a que se recupere y sobre todo no perder la calma e intentar controlar la situación.

ü  No premiarle ni castigarle.

 

 

Os dejamos algunos enlaces de páginas web y videos que os pueden servir de ayuda:

ü  http://es.slideshare.net/ofertascalama89/desarrollosocialyemocionaldelnio-130731164305phpapp01

ü  https://www.youtube.com/watch?v=eZnaIVCEuxI

ü  http://www.rtve.es/alacarta/videos/redes/redes-aprendizaje-social-20130526-2130-169/1839588/

ü  https://www.youtube.com/watch?v=S-PTa20NNrI

ü  http://riberdis.cedd.net/bitstream/handle/11181/2993/185348.pdf?sequence=1

ü  https://edukame.com/las-rabietas-infantiles

 

DIEGO SÁENZ Y LAURA BUENO

DEPARTAMENTO DE ORIENTACIÓN